Son héroes de Malvinas y hablan del Argentina vs Inglaterra: «Que se juegue al fútbol como en el potrero»

La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra despierta, casi de manera automática, el recuerdo de la guerra de Malvinas. Esto es especialmente cierto para los veteranos de los escuadrones de artillería antiaérea, hombres que con apenas entre 18 y 21 años enfrentaron el fuego enemigo con la determinación propia de quienes se enfrentan cara a cara con la muerte, aprendiendo a sobrevivir entre la incertidumbre, el frío y los estruendos. A pocas horas del partido, cuatro de ellos protagonizaron un emotivo reencuentro.

Son héroes de Malvinas y hablan del Argentina vs Inglaterra: «Que se juegue al fútbol como en el potrero»

Edgardo Emilio Remorino (de Resistencia), José Vega (Cipolletti), José Argentino Carriqueo (Bariloche) y Claudio Oscar Viano (Quilmes) forjaron una hermandad inquebrantable que les permitió sobrevivir en las islas argentinas y también resistir el olvido que los cubrió al regresar. Pasaron años hasta que estos amigos volvieron a verse. En diálogo con Clarín, estos cuatro hombres, partícipes de la defensa antiaérea en Malvinas, reconstruyeron su historia.

“Es una alegría inmensa. Estamos los artilleros. Algún día quería tener una charla así”, comentó Claudio, emocionado al ver a sus compañeros a través de la pantalla. “Después de 44 años seguimos abrazándonos”, agregó Edgardo. Vega llegó a Malvinas el 2 de abril, a bordo del primer Hércules que aterrizó en Puerto Argentino. “Estuvimos 72 días. Pasamos por todo y vivimos todo. Mis compañeros pueden dar fe”, afirmó.

Remorino estuvo a cargo del “Fierro 7” —cañón bitubo Rheinmetall de 20 mm— junto a los soldados Juan Carlos García, Juan López y César Rosetti (fallecido en 2019). “De ser soldados pasamos a ser amigos, y ellos son mis hermanos”, recordó con emoción.

Los “fierros” se convirtieron en trincheras de vida. Durante uno de los bombardeos, las esquirlas dañaron un cañón, y el soldado Viano, artillero del “Fierro 8” (cuyo jefe de pieza era el subayudante Diego Bartis y los soldados Adolfo Orozco, Pedro Olave y el propio Claudio), recorrió cinco kilómetros hasta la pista de la ciudad utilizando un Land Rover inglés junto al comodoro Hugo Alberto Maiorano (fallecido en 2019) para robar una bicicleta que les permitiría reparar el cañón. “Les debes un cable a los ingleses”, bromeó Remorino.

Era necesario actuar con cautela. Además del peligro enemigo, enfrentaban estaqueos; dejar de lado el frío, el hambre y el miedo era clave para sobrevivir. “Los primeros días en Malvinas fueron prácticamente nuestra colimba”, comentó Claudio. “Esas injusticias que yo aborrecía en la guerra me sirvieron para demostrar mi valentía. Creo que todos fuimos valientes, y también supimos ser esos locos desquiciados en momentos difíciles”.

“Hicimos el bautismo de fuego a las cinco de la mañana. Y no solo eso: de los doce aviones que atacaron Puerto Argentino —dos se dirigieron a Darwin— uno fue derribado por el cabo Ruiz y creo que hasta José (Carriqueo) le disparó; otro fue derribado por Diego Bartis y doy fe porque quedé en medio de la balacera; y otro lo derribó el cabo Almada. De los diez aviones atacantes siete escaparon”, destacó.

Uno de los momentos más duros fue el primer bombardeo naval, cuando destructores y fragatas llegaron a la costa de las islas. “Hasta entonces nunca había visto un submarino. Primero vi una fragata y luego tres. Fui con el director de tiro del Ejército y ampliamos la imagen con cámaras. Estos eran los ingleses”, recordó Edgardo.

“Vi los tres IAI Dagger que atacaron la fragata, pasaron entre un helicóptero. Después de eso tenía muchos nervios, pero debía permanecer firme porque las panteras (los soldados) se venían abajo. Puedo agradecer que ninguno de los tres soldados del Fierro 7 resultó herido”.

### El dolor después de la guerra: “Me despidieron al enterarse que era veterano”

“Los artilleros nos jugamos la vida más de una vez. Después del conflicto tuvimos mil problemas. Salir y que te dejen de lado en la calle, en la escuela, en el trabajo. Me despidieron de un empleo cuando se enteraron que era veterano de guerra. Los demandé y tuvieron que pagarme todo lo que me negaron”, recordó Viano.

Remorino hizo oídos sordos a la orden de silencio tras regresar. “Había gente que no nos quería y nos marginaba. En la miseria que viví en la guerra aprendí mucho y se lo transmití a muchos oficiales que hoy se están retirando. Nadie ganó, todos perdimos”, afirmó.

“El primero de mayo quedó grabado para siempre. A las cinco menos cuarto nadie disparó porque no sabíamos si el ruido era amigo o enemigo. Lo descubrimos cuando estallaron las bombas. Fueron más de dos horas en el cañón mientras todavía aprendíamos. A las nueve, cuando atacaron los Harrier, el primero que derribamos apareció por el lado de Remorino (Fierro 7). Había una loma que nos impedía ver; cuando finalmente lo vimos dijimos: ‘C

0 Interacciones
Conversación en Vivo
Comunidad Segura
🕒 Puedes volver a comentar en 60s...
Opiniones de la Comunidad

¿Nadie ha roto el hielo todavía?

Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.

Empezar conversación ahora