sábado , 19 octubre 2019
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El recuerdo de Noemí Serantes a su hermana Liliana, a ocho años de su muerte: “La extraño todos los días”

Hace ocho años, el 9 de octubre de 2011 murió Liliana Serantes. Tenía apenas 51 años de los cuales 44 los había pasado frente a la pantalla de televisión o en distintos proyectos artísticos. El dolor por su partida atravesó a todos los que la conocían y pero sin duda una de las personas que más sintió y siente su ausencia es Noemí, su hermana gemela.

Es que ya desde el vientre materno las hermanas compartieron todo. Esa hermandad tan profunda que vivieron, ese amor fraternal, cómplice e indestructible es el que extraña Noemí. “La recuerdo con alegría y la extraño todos los días”, responde a la consulta de Teleshow. “Extraño las charlas, los cafés compartidos, el reírnos de pavadas, la felicidad de estar juntas. Nosotras éramos hermanas pero también amigas incondicionales”.

Noemí –amable- intenta seguir hablando y recordando pero es inevitable que se quiebre al hacerlo. Pide disculpas por su emoción aunque al único que no se puede disculpar es al destino cuando decide torcer caminos. “Es compleja, es muy compleja su partida. Es un golpe muy fuerte. Pero la recuerdo con alegría, agradezco haberla tenido. Fue tan maravilloso haber compartido tanto y siempre juntas. Queriéndonos”.

Las hermanas comenzaron su trayectoria en el año 1966 cuando tenían seis años. Alejandro Romay había organizado un concurso para encontrar dos nenas para incluir en el logotipo del canal. La selección se haría en el programa Sábados continuados que conducía Antonio Carrizo. En Mariano Acosta una profesora de danza le sugirió a la mamá de sus alumnas gemelas, Liliana y Noemí, que se presentaran. Beti primero no quiso saber nada ya que debía atender el almacén y su marido Antonio continuar con el reparto de leche, pero finalmente decidió llevarlas. El programa prometía un millón de pesos de esa época y un montón de juguetes, algo que en la casa de los Serantes no faltaba pero escaseaba. «Viviamos en Mariano Acosta así que viajábamos en colectivo hasta la estación de Merlo, ahí nos subíamos al tren Sarmiento hasta Once donde tomábamos el 118 o el 41 que nos dejaba en la calle Castex donde funcionaba Canal 9”, recuerda Noemí. El concurso duró un año y aunque lo ganaron nunca les pagaron. “Una vez con Lili lo encaramos a Romay y le recriminamos que nos debía el premio y él nos dijo ‘bueno, pero son famosas’”, rememora y lanza una carcajada de esas que sanan.

“Con Lili estábamos siempre juntas. Éramos iguales y encima nos vestían iguales. Ni mi papá nos reconocía, nos llamaba con un ‘melli vení’ porque no lograba distinguirnos”. Después de ganar el concurso se convirtieron en “Nu y Eve, las mellicitas del Nueve”. Al año siguiente y con apenas ocho años las pusieron al frente del programa Nu y Eve circus. “Las revistas nos presentaban como las conductoras más chiquitas del mundo. Era un programa de variedades. Estaba el clan Mores y hasta había animales en vivo. Una vez mi mamá se tuvo que plantar porque trajeron un elefante y querían que nos alzara con su trompa”.

Después siguieron distintos programas como La Chona pregunta donde ellas eran sus dos mini secretarias, Jacinta Pichimahuida con Evangelina Salazar de maestra y La pandilla del tranvía donde actuaban Ricardo Darín y Pablo Codevilla.

Cuando cumplieron 9 años a Romay se le ocurrió una idea tan arriesgada como innovadora. Las puso a dar el pronóstico en el noticiero. La apuesta resultó tan audaz como efectiva porque lo hicieron durante 11 años.

Se las asociaba tanto con el pronóstico que algunos profesionales comenzaron a juntar firmas para que no aparecieran en cámara. Pero entonces el Servicio Meteorológico Nacional se contactó con ellas para darles un curso que hicieron a la par que el secundario. “Nos entregaron un certificado de ‘capacitación meteorológica’ que conservo. Con Lili cuando escuchábamos a alguien informar el clima podíamos corregirlo y decir ‘mmm… está diciendo cualquier cosa, seguro que no llueve’”.

Las Serantes no faltaban jamás al noticiero. No existían feriados ni licencias ni vacaciones. Siempre estaban en pantalla. Al cumplir los 20 les ofrecieron hacer una publicidad en Chile y pidieron un día de permiso para faltar. Se los negaron pero se fueron igual. “Al volver renunciamos y nos fuimos a trabajar con Tato Bores”.

Con Tato vivieron otro momento glorioso. “Hacíamos un sketch donde Liliana aparecía sumisa y tranquila frente a Tato, después se iba y entraba yo que me mostraba altiva y prepotente y la gracia era ver la desorientación de Tato”. Las hermanas siguieron trabajando en diversos programas como Galería por Canal 7. “Grabábamos todo el día de 8 a 20”, rememora.

En 1982 las hermanas se casaron con diferencia de cinco meses con Carlos y Ricardo que se convirtieron en cuñados pero antes eran amigos. Liliana se casó en abril y Noemí en septiembre “Tuvimos que darle a la familia tiempo de reponerse», dice y vuelve a reír. Lili se fue de viaje y por primera vez Noemí encaró un reto laboral en pantalla sin su hermana. Así trabajó en La gran ocasión y Venga a bailar.

Juntas también se dedicaron a distintos espectáculos de teatro infantil, con obras como: Cuentos de nunca acabar, El mundo de Frutillitas, Bosque de mellizas, y Los ositos cariñosos en el mundo de Frutillitas.

Pero aunque canales, programas, teatros y compañeros de trabajo cambiaban cada vez que aparecían las Serantes una pregunta se repetía: “Melli ¿vos cuál sos?”. Noemí comparte una anécdota increíble. Un autor quería realizar una novela pero pidió que sí o sí estuviera Liliana, no quería saber nada con Noemí. Pero la elegida no podía aceptar porque tenía otro proyecto laboral y le pidió a su gemela que la reemplace. Así lo hizo y durante tres meses ocupó el rol destinado a su hermana. Lo gracioso es que el hombre al verla actuar decía: Qué maravilla, Liliana sos espectacular. En una ocasión Liliana no llegaba al ensayo de la obra Aventura de vivir y le pidió que la reemplazara. Ella lo hizo y nadie se dio cuenta que Lili en realidad era Noemí. En la escuela secundaria, cursaban en el Urquiza de Flores, los profesores les exigían que se sentaran juntas pero se vistieran diferente. Cierta vez una profesora le tomó la lección a Liliana que aprobó, después vino el recreo, las hermanas se cambiaron y cuando la docente llamó a Noemí, Liliana pasó nuevamente al frente y obviamente aprobó sin que nadie se percatara del cambiazo. Otro hecho todavía es más increíble. Noemí tuvo una operación importante de ovarios pero la que sintió los síntomas fue Lili.

Durante toda la charla con Teleshow, Noemí es amable y cordial. Sin embargo, se nota que tiene tres heridas profundas y abiertas. La temprana despedida de su hermana, la muerte de su marido y la falta de trabajo. Está realizando dos programas radiales. Todos los viernes se la puede escuchar en AM 1450 radio El Sol en un programa que se llama SerAntes con todo, tomó la posta que dejó su hermana y por eso la cortina recuerda que es “una creación de Liliana Serantes”.

La muerte de su marido fue algo sorpresivo y ella está convencida que hubo una negligencia de los médicos. La falta de trabajo también es algo duro y complejo. “Estoy abierta a todo. Llevé proyectos, presenté ideas que luego vi que se hicieron con otro nombre”. ¿Qué le gustaría hacer? “Me encanta actuar, me gusta conducir, puedo dirigir una obra. Estoy preparada para todo”.

La charla va llegando a su fin. Noemí recuerda a Lili como un ser dulce y solidario capaz de conservar su inocencia. “En la radio solían decirle ‘te llamó José… de San Martín’ o ‘te pide un saludo Manuel Belgrano’ y ella los saludaba. No se daba cuenta de la broma era tanta su inocencia», cuenta.

Los últimos días cuando la despedida se acercaba Liliana le repetía a su hermana: “Yo voy a estar siempre a tu lado, primero me voy a ocupar de mis hijos pero voy a estar con vos siempre”.

Noemí comparte que muchas veces se pregunta cómo seguir adelante sin su hermana y sin su compañero. Que saca fuerza de sus hijos José, Daniel y Melody. Pero cuando tiene ganas de aflojar recuerda a esa hermana valiente e inolvidable que en medio de una enfermedad atroz le aseguraba “Vos sos fuerte, vos podés, no te detengas, por favor, no te detengas”.

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